Una Luz en el
Camino.
Por. Mavel
Ponce de León.
Con el rostro entre la niñez que termina y
la curiosidad de la adolescencia que asoma a sus ojos verdes,
Maria Carla González, a sus trece
años se estremece al recordar.
´´Yo me sentía
sola , triste mi novio me había dejado y
mis padres no me prestaban atención
tenia una hermana pequeña, mi mamá solo se ocupaba de ella y ni me
preguntaba nada no tenía a quien
contarle lo que sentía, ellos están divorciados desde que nací y mi
papá nunca se ocupaba de mi. Comencé a verlo todo gris y solo pensaba en dejar
de vivir en quitarme la vida.. si total
no tenia sentido . Un día me tomé unas
pastillas que me encontré en la
casa y no me hizo nada. Entonces en otro intento cogí un bisturí y comencé a cortarme
la piel de las muñecas, sentía un escalofrío pero no paraba, cuando casi me
desangraba a la hora casi sin ver, con mareos llego Claudia una ami guita de la escuela y me ayudó a salvarme.
Sino hoy estaría muerta..
Fue entonces
que supe de el proyecto
Aprendiendo a Vivir, que ayuda a los
adolescentes y los orienta en temas sexuales y de otro tipo. Así me integré supe de que es lo que se hace desde el
policlínico Mario Gutiérrez, conocí que el Fondo de las Naciones Unidas para a Infancia en Cuba, apoya estos
proyectos.
Hoy soy promotora de salud, imparto charlas y oriento a otros para que no les ocurra lo
mismo entonces comprendí que no estaba sola, mis amigas me hicieron ver que
podía contar con ellas y que siempre hay una luz aún cuando estemos
desesperados como estaba yo entonces.
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